Salud mental digital: uso excesivo de pantallas

Auge de la tecnología y el impacto en la salud mental digital

En nuestra sociedad actual la tecnología ha experimentado un significativo auge; vivimos conectados todo el día y todos los días de nuestra vida, y la forma de comunicarnos con los demás, de estar al día y de vivir ha cambiado. 

Gracias a la tecnología tenemos numerosos avances importantes y muchas novedades positivas, sin embargo, no todo es beneficioso, pues, vivimos en un entorno hiperconectado, lo que hace que en muchas ocasiones no vivamos conscientemente. Este contexto hiperconectado tiene beneficios evidentes, pero también desafíos importantes para nuestra salud mental digital, sobre todo cuando el uso de pantallas se vuelve excesivo o poco consciente.

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Uso excesivo de pantallas

Numerosos estudios indican que el uso excesivo de redes sociales, videojuegos y plataformas audiovisuales está relacionado con un aumento significativo en los niveles de ansiedad, depresión, trastornos del sueño, baja autoestima e incluso sintomatología disociativa. Por otra parte, el uso excesivo y prolongado de las pantallas se asocia con alteraciones en los circuitos neuronales implicados en la atención, la memoria y el control de impulsos.

Además, los adolescentes son, quizás, las personas más vulnerables en este sentido, y a la vez, son las que hacen un mayor uso de Internet, por lo que es fundamental trabajar en hacer un buen uso de éste y saber poner límites en caso necesario. En España, uno de cada cinco adolescentes de entre 14 y 18 años presenta signos de uso problemático de Internet, el móvil o las redes sociales, según el Plan Nacional sobre Drogas. Esto convierte la salud mental digital en un aspecto clave de su bienestar.

Problemas asociados al uso excesivo de pantallas

Algunos de los problemas que son causados por un uso frecuente y prolongado de aparatos electrónicos, como teléfono móvil, ordenador, televisión y Tablet, son: ansiedad, depresión, estrés, alteraciones del sueño (insomnio, menos concentración durante el día, cansancio), problemas de autoestima, aislamiento (reducción del número de interacciones cara a cara), problemas de regulación emocional… 

Muchos jóvenes empiezan a generar pensamientos automáticos negativos relacionados con la necesidad de ser validados por los demás, la comparación continua con otros, el miedo a perderse algo (FOMO) o la sensación de no encajar. 

Twenge, J.(2019), en su estudio iGen, evidenció que los adolescentes que pasan más de 5 horas diarias en redes sociales tienen 70% más probabilidades de presentar síntomas depresivos, en comparación con quienes limitan su uso a una hora diaria. 

Esta práctica puede generar una dependencia digital, donde la búsqueda constante de notificaciones o “me gusta” lleva a descuidar responsabilidades, relaciones y descanso, provocando ansiedad, irritabilidad y baja autoestima. También puede distorsionar la percepción de uno mismo y del entorno, fomentando comparaciones constantes y sensación de insuficiencia. Por eso es tan importante cuidar la salud mental digital, especialmente en edades tempranas.

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Recomendaciones para una buena salud mental

  • Retrasar el acceso a los dispositivos con pantallas, salvo que tenga algún beneficio, por ejemplo, educativo. 
  •  Evitar usar dispositivos con pantallas al menos una o dos horas antes de acostarse. 
  • Limitar el tiempo de uso. 
  • Garantizar una adecuada supervisión parental. 
  • Fomentar y estimular alternativas de ocio y comunicación no tecnológicas. 
  • Garantizar los conocimientos adecuados para identificar el uso problemático de internet (ciberacoso, pornografía, juego de azar…).

Promover una buena salud mental digital implica equilibrar hábitos, límites y educación emocional.

Programas de intervención específicos desde la psicología

  1. Reestructuración cognitiva: enseñar a identificar y cuestionar pensamientos distorsionados relacionados con la imagen, la valía personal o la comparación social. 
  2. Entrenamiento en habilidades sociales y comunicación asertiva, para fortalecer las relaciones interpersonales fuera del entorno digital. 
  3. Psicoeducación familiar: acompañar a padres y madres para que comprendan los riesgos reales y puedan establecer límites saludables, desde la comprensión y no desde la prohibición autoritaria. 
  4. Técnicas de autorregulación emocional y mindfulness, que ayudan a reducir la impulsividad digital y mejorar la concentración. 
  5. Gestión del tiempo de pantalla y hábitos saludables, con estrategias conductuales para establecer rutinas más equilibradas. 

Buscar ayuda profesional

Cuidar nuestra relación con la tecnología también es una forma de cuidarnos a nosotros mismos. Si sientes que pasas demasiado tiempo frente a las pantallas, que el sueño se te altera o que tu ánimo se ve afectado, no tienes que enfrentarlo solo. Buscar apoyo psicológico puede ayudarte a encontrar un equilibrio, a manejar mejor las redes y a reconectar con tus emociones y relaciones de una forma más saludable. Por eso, desde Segura Psicólogos queremos ayudarte, porque dar ese paso no es un signo de debilidad, sino de cuidado personal. Es invertir en tu bienestar ahora y en el futuro.

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Miriam Pérez Iglesias
Psicóloga en formación, con interés en explorar distintas áreas de la psicología y en acercar el conocimiento científico a la vida cotidiana de las personas.