¿Cómo gestionar las preocupaciones en el día a día? Te lo explicamos

gestionar las preocupaciones

No saber cómo gestionar las preocupaciones que nos atormentan en nuestro día a día puede originarnos malestar constante.

Las preocupaciones son un conjunto de pensamientos negativos que nos trasladan al futuro buscando soluciones a algo que aún no ha ocurrido ocasionándonos malestar emocional y físico.

¿Por qué nos preocupamos tanto?

Comúnmente nos anticipamos a hechos que aún no han ocurrido y eso nos produce malestar.

El cerebro como cualquier otro órgano de nuestro cuerpo está en continuo funcionamiento, y se encuentra generando pensamientos constantemente, muchos de los cuales aparecen en forma de preocupación.

Además, un error muy común es creer que si estamos continuamente preocupándonos por algo que para nosotros es importante, vamos a controlar mejor la situación, pero realmente no nos ayuda sino que nos perjudica pudiendo aparecer agotamiento o fatiga mental. Existen algunos aspectos que facilitan que estos aparezcan, como:

  • Poca tolerancia a la incertidumbre
  • Necesidad de controlar lo que puede ocurrir
  • Tendencia a pensar de forma catastrofista
  • Dificultad para vivir el momento presente
  • Percepción de baja autoeficacia

Todos estos facilitan que las preocupaciones ocupen mucho de nuestro tiempo pero sin llegar a una solución, por lo que tendrán un efecto negativo en nosotros.

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Las preocupaciones y el estrés

Las preocupaciones y el estrés se encuentran estrechamente relacionados. Mientras que las preocupaciones son un componente cognitivo, lo que quiere decir, que aparecen en la mente en forma de pensamientos. El estrés es un componente mayormente fisiológico, que se manifiesta a través de síntomas físicos, tensión muscular, dolor de barriga, estreñimiento y excesivo cansancio, entre otros.

El estrés se produce normalmente cuando tenemos más demandas que recursos, lo que quiere decir que nos sobrepasan ciertas circunstancias y nos sentimos incapaces de resolverlas.

El estrés moderado puede ser beneficioso en algunas circunstancias, ya que libera diferentes hormonas como el cortisol  ayudando a activar el cuerpo para ser más productivos y afrontar así determinadas tareas. El problema aparece cuando se mantiene durante mucho tiempo, ya que puede afectar a la salud.

Consejos prácticos para gestionar las preocupaciones

Cuando estamos preocupados, entramos en un círculo vicioso de pensamientos negativos e irracionales del que no sabemos como salir. Para ello, es conveniente conocer algunos consejos:

1. Establece un tiempo determinado para preocuparte

Dedica 15-20 minutos para pensar en aquello que te preocupa e intenta no centrarte en ello durante el resto del día. De esta forma no gastaras toda tu energía en tus preocupaciones.

2. Analiza si aquello que te preocupa tiene solución

Puedes anotar en un papel todas las preocupaciones y analizar cuál de ellas tienen solución y y cuáles no. Puedes tachar las que no tengan solución y proponer alternativas para las que si tienen, de esta forma podrás tener una visión más clara acerca de lo que te preocupa. Este ejercicio puede ayudarte a resolver tus problemas de forma más eficaz.

3. Confía en tus habilidades para resolver lo que te preocupa.

Piensa en experiencias pasadas que has sido capaz de resolver. Confía en tus capacidades y pon en marcha recursos que ya has utilizado en otras ocasiones.

4. Resuelve aquello que te preocupa cuando llegue el momento

Estamos continuamente anticipándonos a lo que va  ocurrir sin que haya llegado el momento y en vez de resolver la situación lo que sentimos es sufrimiento.

Para ello puedes utilizar una agenda en la que anotes cuando puedes resolver eso que te preocupa, de esta forma puedes alejar esa preocupación hasta que llegue el momento de resolverla.

5. Vive en el presente

Nos pasamos la vida angustiados por el pasado y ansiosos por el futuro, pero lo realmente cierto es que solo existe el momento presente.

Práctica actividades que te resulten agradables, esto hará que puedas disfrutar del momento presente y que generes pensamientos más positivos. Puedes hacer deporte, leer un libro, ver una serie, hacer manualidades o cualquier otra tarea que te parezca interesante.

Dedica tiempo para pasarlo con familiares y amigos con los que te encuentres bien, así podrás sentirte apoyado y comprendido, y disfrutarás de momentos con ellos.

 

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